viernes, 19 de abril de 2013

WIFI Free, aquí y en el cielo



Parece que las empresas turísticas aun no se han enterado de que va el rollo de la conectividad y lo que supone para el nuevo turismo, los negocios y las comunicaciones a nivel global.

Según una reciente encuesta de la web de reservas Holiday Extras, una gran mayoría de los 4.000 pasajeros de avión encuestados (un 84% concretamente) prefiere carecer de acceso Internet a bordo que tener que pagar por el servicio. 



En este sentido 4 de cada 5 viajeros (según el estudio) se negaría a pagar un extra por disfrutar del WIFI a miles de metros de altura, lo cual es lógico, porque para mi la WIFI es como el agua corriente en un baño.

Al margen del tema del pago, 6 de cada 10 usuarios considera que el acceso WIFI en la cabina del avión estropearía su experiencia de vuelo. Sin embargo, entre un 20 y un 25 % piensa que esta opción les permitiría ser más productivos para su trabajo. Y solo un 10% de ellos están convencidos de que no se podrían relajar si tuvieran acceso a sus e-mails durante el viaje.

“Las compañías aéreas necesitan estar seguras de que el coste de instalación del WIFI  a bordo esté justificado; no hay ninguna duda de que es una necesidad para los viajeros de negocios, pero a la mayoría de los viajeros de ocio les gusta utilizar su tiempo, antes y durante el vuelo, para meterse en el ambiente de las vacaciones”, ha comentado James Lewis, responsable de partners en Holiday Extras.
 
Ante esta última afirmación, no quiero poner en duda ninguna postura, pero el turista de ocio "de hoy" quiere dar continuidad a su experiencia de viaje y compartirla en tiempo real, por lo que no estoy de acuerdo con esto. ¿Os imagináis sobrevolar Los Andes y colgar una foto en instagram, o hacer un checking en Foursquare a 10.000 metros sobre un destino, o tuitear el aterrizaje, ... sin duda nadie está pensando en esto cuando se plantea poner WIFI y es una pena porque ya no solo es importante para el viajero sino para la marca. 
 
Pensadlo bien, ¿cuánto pagaríais por tener a 200 clientes sentados en vuestro avión, con acceso a internet durante 10 horas de vuelo y pudiendo orientarlos hacia la promoción de vuestra marca? ¿Qué tal ofrecer una experiencia de vuelo 2.0 con un concurso en Facebook? ¿Por qué no utilizar un hashtag en cada trayecto para que cada pasajero pueda contar su historia?

Queda mucho por hacer si nos quitamos la venda de los ojos
 

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